domingo, 4 de septiembre de 2011

Enero 1966: Yoko Ono da una conferencia en la Wesleyan University.



Todo mi trabajo en otros campos fuera del de la música tiende al acontecimiento [...]. El acontecimiento, para mí, no consiste en una asimilación de las demás artes, como parece ser el hapenning, sino en una liberación de las distintas percepciones sensoriales. No consiste en una reunión informal, como sucede con la mayoría de los happenings, sino que se trata de una relación con uno mismo. Además, a diferencia de aquellos, no existe un guión, aunque haya algo que lo ponga en marcha: la palabra más cercana para expresarlo sería un "deseo" o una "esperanza" [...] Si desbloqueáramos nuestra propia mente, prescindiendo de las percepciones visuales, auditivas y cinéticas, ¿qué surgiría de nosotros?, ¿habría algo?. Mis acontecimientos siempre transcurren con asombro [...]. Nunca experimentamos las cosas por separado [...], pero, si es así, existe una razón aún más fuerte y es todo un desafío crear una experiencia sensorial aislada de las otras experiencias sensoriales, ago que no es frecuente en la vida diaria. El arte no es una mera duplicación de la vida [...]. Entre mis pinturas de instrucciones, mi interés radica en hacer "cuadros para construir dentro de la propia cabeza" [...]; el movimiento de la molécula puede ser continuo y discontinuo a la vez [...]. No hay un solo objeto visual que no exista en comparación con, o simultáneamente, a otros objetos, pero estas características se pueden eliminar si se desea  [...]. Este método pictórico se remonta a los tiempos de la Segunda Guerra Mundial, cuando no teníamos nada que comer y mi hermano y yo intercambiábamos menús por el aire.

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